Rumiante de sensaciones, escritor de historias.

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Conversaciones.

A los que escribimos nos encanta escuchar. 

Tiene Jose Luis Sampedro un libro chulísimo llamado: Escribir es vivir. No es un libro cualquiera, no es una novela, es la recopilación de un curso que dio en Santander pocos años antes de morir en el que incluyen sus comentarios en clase, sus historias y anécdotas y que es un poco un resumen de su vida como escritor.

En él, dice, que un escritor es como una vaca, suena poco glamuroso, es cierto, pero lo compara con una vaca porque alguien que escribe es en verdad un rumiante de su alrededor, es alguien que observa el cambio de color de las luces en el atardecer y puede ponerlo con palabras, es alguien que se empapa de los olores de un mercado de especias, de una ciudad y es capaz de contártelo. Pero sobre todo, es alguien que tiene todos los sentidos muy abiertos a las situaciones y sensaciones de su alrededor.

“Escritor se nace o se hace” decía también; y lo que los diferencia es que los que son como él, los que nacen, escriben por necesidad. No escriben lo que otros quieren leer si no lo que les sale de dentro, no escriben cuentos, novelas, obras de teatro, poemas, eso también; pero fundamentalmente pasan el día escribiendo: cartas, libretas, facturas, frases, servilletas. Es la pasión por contar una historia, la pasión por sacar lo que uno lleva dentro, la pura necesidad de la comunicación escrita, de plasmar esos momentos y esas sensaciones, tan del día a día pero tan nítidas en sus libros, tan dilatadas y tan escrupulosamente contadas.

Decía, que a los que escribimos nos encanta escuchar. Y perdonad la honestidad pero no hay nada más estimulante que pillar un trozo de una conversación ajena e inventarse todo el contexto: personas, lugares, el antes y el después, porqués.

¡Qué sería de las historias sin las personas reales! No hay mejores personajes de libro que los vivos, no hay nada más interesante que las propias personas, nada más completo, nada más singular y precioso. Y cuanto más rico, más lleno, más amplio sea lo que te rodea, cuanto más abierta sea tu mente, más enriquecedoras serán las historias, más reales.

No hay musa mejor que el propio mundo.

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