Tenemos que querernos más

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Cursi, puke rainbows, lo sé. Pero es cierto.

El amor es la conclusión y la causa, el principio y el final de todas las cosas que pasan por el mundo. ¡Tenemos que querernos más! Porque si nos quisiéramos seríamos capaces de ponernos en el lugar del otro, de no odiar si no entender, de no gritar si no escuchar. Resolver las cosas con amor es mucho más difícil, implica buscar las soluciones que hagan que todas las partes ganen, implica escuchar, reflexionar y entender, en el odio siempre hay un culpable y ya está, eso no requiere esfuerzo, uno señala y achaca problemas librándose de ellos. Librándose. Eso cree, porque lo que no se soluciona siempre vuelve, porque aunque quede latente siempre está ¿y qué haremos? ¿buscar al siguiente culpable? Los Reyes Católicos se quedaron sin gente a la que echar de España, oh vaya, puede que el problema sea también nuestro, oh.

Tenemos que querer más a todas las personas en nuestra pirámide afectiva, empezando por nosotros mismos.

Tenemos que querer más a nuestros hijos, a nuestros padres y nuestras parejas. Tenemos que querer más a nuestra familia y a nuestros amigos. Tenemos que querer más a nuestros jefes y compañeros, al dependiente del super de todos los días, al camarero de todas las mañanas. Tenemos que querer a esa persona que se nos cruza por la calle y a esa otra que ni conocemos pero ahí está, en la otra punta de la bola del mundo. Y os preguntaréis ¿por qué? Os invito a responder ¿y por qué no?

Hitler hizo lo que hizo por falta de amor, los jóvenes que se unen al Estado Islámico lo hacen porque les falta amor, la prostitución existe porque nos falta amor, los niños que no aprenden en el colegio es muchas veces por falta de amor.

Cuando quieres a tus compañeros no marginas a ninguno. Cuando quieres a tus empleados no los explotas. Cuando quieres a tu gente no la dejas sin recursos ni le quitas lo que es suyo. Cuando quieres a tus profesores no los agotas. Cuando quieres a tus padres eres agradecido. Cuando quieres a tu pareja, pff (y pff de vuelta). Cuando quieres a tus hijos les dejas el mejor regalo: sentirse queridos y con ello aprender a querer. Cuando quieres a los que no conoces no compras productos que se aprovechen de ellos, que estén destruyendo el lugar dónde viven o su propia sociedad, no los juzgas mediante un estereotipo, no supones maldad.

Bonito, eh. Pero utópico perdido. Amar implica esforzarse, implica tener la voluntad de. Un mundo en el que nos quisiéramos más no sería tan fácil como bonito porque los problemas habría que solucionarlos con consciencia y ética. Pero sería un mundo orgulloso de sí mismo.

Un mundo en el que cada persona se acostaría agotada por el esfuerzo y se dormiría con una sonrisa puesta sin quererlo, -esa sonrisa tonta que se nos pone con el amor, sabéis de qué os hablo- y se despertaría de nuevo con las ganas de seguir luchando.

Los que aman hacen del mundo un lugar habitable. Yo os animo a que agotéis vuestras fuerzas amando. Is the only way.

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