Burbujas

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El mundo está loco.

Hemos inventado los periódicos para contar las miserias del mundo y olvidar las nuestras propias, hemos inventado los programas del Corazón y los cotilleos para desahogar nuestra propia frustración en las vidas ajenas, en las de aquellos que tienen suficiente poder o desvergüenza como para llevar una cámara que filme su vida, más o menos singular, y sirva de espectáculo a aquellos insatisfechos necesitados de imperfección ajena. Necesitamos sentir que el mundo da asco para no sentirnos tan mal con nosotros mismos, necesitamos filmar, grabar, contar, fotografiar miserias y mirarlas, leerlas, escucharlas, no por solidaridad sino por una necesidad tremenda de mierda, de dolor ajeno, de asco, de “qué mal está todo, yo no tanto”.

Y es cierto, el mundo se va cada día a pique y nunca resurge, ellos tienen problemas, nosotros tenemos problemas y de solucionarlos va la vida, porque somos pura materia gris y cuando dejemos de pensar dejaremos este mundo. Necesitamos miseria del mismo modo que necesitamos actividad neuronal porque hemos evolucionado para la supervivencia y no hay vida más triste que la de aquellos niños burbuja que la sociedad del consumo está produciendo en serie, todos iguales, todos ridículamente felices, ridículamente protegidos y ridículamente incapaces de arriesgarse a nada. Todos inscritos en ese informe que dice que las depresiones, infantiles también, en occidente aumentan cada año.

Porque quien no arriesga no gana y estamos creando personas incapaces de arriesgarse por nada, porque el ser humano es perezoso por naturaleza y arriesgarse cuesta trabajo, es buscar algo y luchar por ello, arriesgarse es salirse de los límites, es tirar de lo que nos incomoda y convertirlo en algo nuevo, es cansarse, es querer desistir, es continuar y continuar y continuar, es perder a veces, es preocuparse, es salir de la zona de confort, es no tumbarse en el sofá un día y luego una semana. Arriesgarse es salir de la burbuja y luchar por algo menos cómodo y menos constante pero más fuerte, más leal, más vivo. Es dejar de quejarse, examinarse y cambiar.

Arriesgar es vivir y este mundo está muriendo.

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