Déjate inspirar

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“Tú ya lo sabes, me gusta poner el nombre de los alumnos en las cosas que hacen. No me voy a llevar yo un reconocimiento de algo que no es mío.”  

“No me gusta, pero puedes convencerme.”

“Yo no sé de esto, pero sí sé lo que me gusta.”

“Gracias.”

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Home (o la persona del final del día)

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“Porque cuando te miro, me siento como en casa.” Dori (Buscando a Nemo)

Has tenido un día horrible. Se han sucedido distintos hechos que han terminado haciendo trizas tus nervios. Además la comida te ha sentado mal. Tienes que sorberte el moco cada poco porque estás pillando un resfriado. Y te gustaría hablar con tu madre de una vez en este mes, pero siempre te llama en el momento más inoportuno. Llegas a casa, home. Con cara de mala leche y gestos algo duros. Y está ella, él, home. La persona del final de día. Tu persona del final del día.  Sigue leyendo

Relato: Sin vivir en absoluto

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Hoy he pensado traeros una historia triste que escribí más o menos por estas fechas en 2015 y por la que me dieron un premio: dos entradas para el estreno de La Traviata en el Teatro Real de Madrid. Digo triste porque trata sobre una persona sin esperanza (mi madre cuando la leyó me llamó preocupada), sin embargo, a día de hoy, me sigue gustando bastante cómo quedó porque trata temas como la superficialidad de la sociedad o el hecho de que somos seres sociales.

Espero vuestras opiniones.  Sigue leyendo

No confíes en la gente, confía en las personas

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Algunos de los que me siguen en Facebook recordarán mis quejas el año pasado sobre profesores, metodologías y asignaturas de la Escuela en la que me encuentro. Escribo este post, porque en pocos meses estoy a años luz de esa actitud quejosa improductiva tan típica del estudiante español, que sabe que las cosas están mal, pero “¿Y qué le vamos a hacer? Si no nos van a hacer caso ¿para qué?” Sigue leyendo

Consideraciones sobre el espacio

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Que nadie me diga que desde Madrid no se ven las estrellas.

Pleno centro estaba yo el martes pasado, María de Molina, y brillaban ahí arriba. Casi me da una tortícolis, es cierto, pero allí estaban, tan panchas. Supongo que a nadie le gusta tener dolor de cuello, pero no por eso deja de existir la posibilidad, hay puntos de vista más complicados que otros. Pero insisto, quien no las ve, es porque no las ha buscado (o está ciego).  Sigue leyendo